
Tal vez por eso la imagen más precisa no sea la de un rechazo, sino la de una diferencia de escala. Hay quien llega con un ramo de rosas. Y hay quien, mientras tanto, ya está cuidando un rosal. El ramo tiene presencia, forma, perfume, incluso intención. Pero el rosal pertenece a otra economía: la del tiempo, la poda, las estaciones, las espinas, la espera, el trabajo silencioso que no depende del impacto del instante. El ramo ofrece belleza visible. El rosal exige y entrega continuidad. El ramo conmueve. El rosal organiza una vida.
WE&P by: EZorrillaMc&Co

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